Puedo comer sólo lechuga durante una semana si así logro ahorrar lo suficiente para comprarme un vestido, siempre dejo mis cuentas para el último momento, nunca creo tener suficientes zapatos y mi nueva prioridad es un hermoso jeans fucsia que vi en Zara hace poco… pero siempre sé cuál es mi límite y no me endeudo más allá.
Estaba pensando justamente en esto cuando encontré la película “Loca por las compras” en el canal HBO. No podría haberla visto en un mejor momento. Hace días que estaba preguntándome ¿cuánta importancia tiene la apariencia externa en nuestras vidas y cuánto estamos dispuestos a arriesgar por ella?
Sí, puede que sea la menos indicada para hablar al respecto. No salgo ni a comprar el pan sin arreglarme, uso tacos el 80% del tiempo y me maquillo en mis ratos libres, ¿pero eso está mal? No lo creo, porque sé que ante una emergencia saldría en pijama si fuera necesario (jajaja).
Mientras tengamos claro lo que valemos como personas; mientras no juzguemos al resto tan sólo por como lucen; mientras sepamos quiénes somos y hacia dónde queremos ir… ¿qué importa si recorremos el camino vestidos de Prada o con la ropa que venden en el supermercado?
Me molestan las personas que me tildan de “superficial”. ¿Acaso no son ellos unos prejuiciosos?
Es obvio que la vida no es sólo ropa y zapatos, pero si gastar en estas cosas está dentro de nuestro presupuesto y nos hace felices, ¿por qué no?
Lo importante es nunca olvidar que la ropa no define quienes somos, sólo es un complemento :)
no sabes cómo me representa lo que has escrito, a mi me tildan de consumista porque disfruto mucho comprando pero realmente yo hago eso siempre dentro de mi posibilidades, nunca me he excedido hasta quedar sin dinero. Y sobre lo de que la gente tilde de superficial a otros por preocuparse de su apariencia, realmente es un mundo muy hipócrita y no debes preocuparte de eso
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