A veces siento que la tristeza es un círculo vicioso, que entre más conciencia tenemos de ella, más difícil es salir. Últimamente caía una y otra vez en lo mismo, y para ser honesta ya estaba sólo un poco aburrida.
Por suerte los últimos días me sirvieron para abrir los ojos y darme cuenta que me estaba ahogando en un vaso de agua.
Ayer salí a pasear sola y fue la prueba que necesitaba para saber que en verdad ya no hay nada que me haga sentir mal. Todo el rato sonreí, tarareé canciones mientras caminaba y aprovechaba los rayos de sol de la tarde… y para finalizar el día, en la noche tuve la mejor compañía del mundo para distraerme.
Desde este momento todo va a salir muy bien :)