Toda mi vida el 21 de junio fue sagrado, no podía planear nada, si tenía clases no iba y si tenía prueba luego me iba corriendo a la casa. Llegaba y era la locura entre envolver los regalos, hacer un arreglo con las flores, escribir las tarjetitas, arreglarme y llegar puntual. Durante 21 años esa fue la rutina. Era el cumpleaños de Elsita y nada más importaba.
Llegar a su departamento, ver a toda la familia junta y feliz, compartir con ellos, comer cositas ricas, y ver a mi tía sonriendo era lo mejor en el mundo.
Hoy hicimos todo igual, pero sin ella. La extraño tanto. Estar todo el día en su departamento, ir a la misa en su honor, comer las mismas cosas que a ella le encantaban. No puedo creer que casi va a pasar un año y que todavía no me acostumbro a que nunca más voy a tener sus abrazos…

* Esta foto es la última que tengo con ella, si hubiera sabido que era su último cumpleaños, me hubiera sacado miles más, y bueno, espero que la pena pase pronto.