Ser tan fuerte que nada pueda perturbar tu tranquilidad.
Hablar de salud, felicidad y prosperidad a cada persona que conozcas.
Hacer que todos tus amigos sientan que hay algo especial en ellos.
Ver el lado bueno de todo y hacer que tu optimismo sea real.
Pensar sólo en lo mejor, trabajar sólo para lo mejor, y esperar sólo lo mejor.
Ser tan entusiasta con el éxito de los demás como si fuera el tuyo.
Olvidar los errores del pasado y pensar en los logros del futuro.
Llevar siempre una expresión alegre y regalarle a todos una sonrisa.
Dedicarte a mejorar, para no tener tiempo de criticar a los demás.
Ser demasiado grande para la preocupación, demasiado noble para la ira, demasiado fuerte para el miedo, y demasiado feliz para permitir la presencia de problemas.
Pensar bien de ti mismo y proclamar este hecho al mundo, no con palabras, sino con acciones.
Vivir con la fe de que todo el mundo está de tu lado siempre que seas fiel a lo mejor que hay en ti.
lunes, 28 de noviembre de 2011
Prométete a ti mismo
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