martes, 6 de septiembre de 2011

Madera

Las relaciones personales son como un trozo de madera, al comienzo está impecable, pero con cada equivocación vamos dejando huellas y clavos, que aunque luego se quieran sacar, siempre dejarán un agujero ahí.

Errar es humano, lo sé. La gracia de la madera es esa, se hace atractiva por sus vetas, cada trozo es único y así mismo, nuestra relación con cada persona es diferente. Una que otra marquita no es algo terrible, y hasta da un atractivo especial. El problema viene cuando la madera se rompe por tantos agujeros y sólo nos quedan astillas.

En nuestra vida vamos juntando muchos trocitos de madera, unos más grandes que otros, unos más lindos que otros, unos más nuevos que otros, pero a fin de cuentas debemos cuidarlos a todos por igual.

Así, al juntar todos los pedazos podremos construir el suelo en el que nos apoyamos, el techo que nos protege, las paredes que nos abrigan, las puertas que nos permiten llegar a lugares impensados y un hogar donde vivir plenamente.

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1 comentario:

  1. Que precioso lo que has escrito sobre la madera y las relaciones humanas...Me ha ancantado,lo he leido ya ,varias veces...
    Besitos

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