sábado, 9 de julio de 2011

Columpio

- ¿Qué te pasa?
- No sé cómo decírtelo...
- Intenta explicarlo,¿o tampoco sabes, como de costumbre?
- Es difícil, pero a ver... Siéntate en el columpio, hazme caso, solo así lo entenderás...
- Ya estoy en el columpio, ¿ahora qué?
- Comienza a columpiarte, una vez cogido impulso cierra los ojos. ¿Notas esas cosquillas en el estómago? A mí no me hace falta columpiarme para sentirlas... las tengo cada vez que te veo, cada vez que me hablas, cada vez que oigo tu nombre.
- ¿De verdad? No sé que decir...
- No, pero aun no acaba. ¡No abras los ojos, sigue cogiendo impulso! Ahora suelta una mano.
- ¿Qué? ¿Quieres matarme?
- Hazme caso, confía en mi… suelta una mano. ¿Has visto qué sensación? Parece que te vas a caer, se te corta el aire y se te acelera el corazón. Eso me pasa cada vez que te separas de mí, cada vez que te noto distante.
- Pero...
- No digas nada, no abras los ojos. Déjame impulsarte y sólo abre los ojos cada vez que estés arriba, y mira al cielo. ¿Está bien?
- ¿Y esto? ¿Cuál es esta sensación?
- Sólo contigo siento que toco el cielo, siento que vuelo, me siento a tres metros sobre el cielo...
- ¿Tanto me quieres?
- Nunca dejaría de columpiarte.

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