Me alegra que te hayas hecho tiempo para verme. ¿Cómo está tu vida? ¿Cómo está tu familia? No los he visto hace algún tiempo. Has estado bien, más ocupado que nunca. Conversamos superficialmente, del trabajo y del clima. Estás en guardia y sé porque, porque la última vez que me viste aún está grabada en tu mente. Me llevaste rosas y yo las dejé ahí para que se secaran.
Estos días no he dormido, me quedo despierta recordando cuando te dejé. Cuando fue tu cumpleaños y no te llamé. Y pienso en el verano y esas hermosas veces cuando te veía reír desde el asiento del acompañante. Me di cuenta que en el Otoño te amé. Luego vino el frio, los días oscuros. El miedo me paralizó. Tú me diste todo tu amor y yo lo único que te di fue un adiós.
Extraño tu piel bronceada, tu dulce sonrisa que me hacía tan bien, tan bien. Y extraño como me sostuviste en tus brazos esa noche de septiembre, la primera vez que me viste llorar. Tal vez estos sean pensamientos llenos de deseos, probablemente sueños sin sentido, pero si nos queremos nuevamente, te querré correctamente. Volvería al pasado y lo cambiaria pero no puedo, así que si estás cerrado a hablar, lo entiendo.
Pero esta soy yo, tragándome mi orgullo. Estoy parada frente a ti pidiéndote disculpas por aquella noche. Y vuelvo a diciembre todo el tiempo.
Resulta que mi libertad no es nada más que extrañarte, deseando que me hubiese dado cuenta de lo que tenía cuando aún eras mío.
Volvería a diciembre, regresaría y haría todo bien.
Volvería a diciembre, regresaría y cambiaría mi parecer.
Y vuelvo a diciembre todo el tiempo.
*Día nostálgico… por suerte existen las segundas oportunidades.
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