Este fin de semana me sentí rodeada de gente y al mismo tiempo más sola que nunca.
Últimamente he carreteado más que de costumbre, he conocido a varias personas nuevas, pero aún así tengo la sensación de que hay cosas que puedo hablar sólo con pocos. Tal vez es porque como dicen: “conocidos cientos, amigos contados con los dedos de las manos.”
Y en estos momentos no me siento triste ni nada por el estilo, más bien tengo ganas de cambiar el por qué de lo que me pasa. Hay algo en mí que pone una muralla para la mayoría y que deja pasar a muy muy muy pocos, quizás porque me cansé de sentirme defraudada de la gente, de las personas interesadas, poco honestas, dramáticas, poco comprensivas, egoístas…
Malas experiencias ya he tenido muchas, no quiero ni debo dejar que me impidan seguir, así que desde hoy le pongo nuevas páginas en blanco al libro de mi vida, que esperan ser escritas con las mejores experiencias y con nuevas amistades que me hagan creer que sí vale la pena volver a confiar :)
PD: Joaquín, te considero dentro de mis amigos, así que más te vale no defraudarme! Ahora puedes morir feliz :)
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