lunes, 12 de julio de 2010

Gracias

Hace días que no escribía sobre mí. Me había conformado con tratar de dejar todo stand by, pero de a poquito se me vino todo encima. Todo.

Dicen que las personas que queremos nunca nos dejarán. Que siempre nos quedará el recuerdo de los buenos momentos vividos juntos. He intentado creer en eso, en aferrarme a la idea de que todavía está conmigo, pero cuesta demasiado cuando la he perdido hace tan poco tiempo.

Mi abuelita materna murió cuando tenía 2 años, no tengo ningún recuerdo de ella, sólo las cosas que me han contado y las fotografías que son la prueba de todo el cariño que me tuvo. Desde que ella se fue, las hermanas de mi abuelo materno tomaron su lugar, mi tías queridas. Elsita y Nellita. A ellas les debo mi pasión por la ropa, por las películas, por los libros y la música. Gran parte de lo que soy es gracias a ellas.

Cuando cumplí 14 a Elsita le comenzó el Alzheimer. Yo era pequeña todavía y me daba risa que repitiera las mismas historias 10 veces, me encantaba escucharla hablar sobre el Quijote, así que sólo me dedicaba a prestarle atención y sonreír.

Con el tiempo, las historias las fue olvidando. Dejó de hacerme pie de limón, dejo de acompañarme de compras, dejó de leerme cuentos, de poder tener una conversación normal. Cuando cumplí 18 fue la última vez que salimos a almorzar juntas, después dejó de caminar, de hablar y de ser la que siempre fue.

Nellita siempre vivió con ella, la cuidó y le hizo compañía. Yo iba a verlas cada vez que tenía tiempo, a veces me escapaba de clases para estar con ellas. Mi día era feliz acostándome al lado de Elsita a leer revistas y darle la manito un rato. Lo que más me gustaba era cuando lograba responderme las preguntas que le hacía.

Lo único que nunca perdió fue su risa. Hasta el final, la última vez que la vi, se rió conmigo.

Me duele que le haya tocado esto. Que haya tenido que pasar por esta enfermedad tan ingrata. No lo merecía.

El 6 de Julio se fue. Descansó por fin. Y sé que soy egoísta por llorar cada vez que la recuerdo, pero cuesta demasiado no extrañarla. Cada vez que voy a su departamento a ver a mi otra tía, tengo el impulso de ir a su pieza, preguntarle “Elsita, ¿cómo estás?” y darle un abrazo.

Me ha costado demasiado hablar sobre esto, espero que ahora que lo escribí se me haga más fácil…

Cumple Elsita 029

Gracias Elsita por todo ♥

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